¿Qué es en sí la enfermedad, por qué enfermamos y cómo podemos superar un duelo o separación?

Tanto las enfermedades como cualquier suceso de la vida, sea un hecho traumático, una separación real como por ejemplo: un divorcio, un cambio de ciudad o de país, algo tan simbólico como la pérdida de un móvil (que supone incomunicación con el mundo) o bien sea la muerte física de un ser querido, son sin duda alguna, hechos que se manifiestan en nuestra vida para obligarnos a trabajar algo (individual o colectivamente) que inconscientemente albergan emociones ocultas no sanadas o simplemente como parte de nuestro proceso evolutivo para hacernos más fuertes, más conscientes y más maduros.

Asumir un hecho traumático con esta claridad y profundidad, es algo que normalmente nos cuesta mucho y de lo que definitivamente no somos capaces en determinados momentos de nuestra vida.

Así que comencemos por entender que es “La Enfermedad”, por qué se genera, como podemos integrarla a nuestra vida, cómo podemos hacer uso de ella para sanarnos y cuál es la forma correcta de vivir un “Duelo”.

Las enfermedades y el duelo

Enfermedades

ENFERMEDAD:

El término enfermedad proviene del latín Infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza». La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medio ambientales y sociales. Generalmente, se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel.

1.

Alteración leve o grave del funcionamiento normal de un organismo o de alguna de sus partes debida a una causa interna o externa, contra el cual el organismo no tiene la capacidad de oponerse o no consigue enfrentarlo con la suficiente fuerza (Firmeza, de ahí el origen de la palabra).

“enfermedad hereditaria; enfermedad crónica; enfermedad incurable; enfermedad tropical”

2.

Cosa que perturba o daña a una persona en lo moral o en lo espiritual y que es difícil de combatir o eliminar.

Sin embargo, la Homeopatía define una enfermedad como la exacerbación aguda de la falta de armonía interna, una manera (la única posible) que el organismo tiene de reaccionar frente a una modificación de su energía, definición ésta con la que más concuerdo.

Las emociones sin duda alguna, tienen un papel determinante en el desarrollo de una enfermedad, pero lo curioso de todo este proceso, es que una “enfermedad” potencial, puede estar incubándose a consecuencia de una emoción “no sanada” oculta en nuestro inconsciente por mucho tiempo, y que no se manifiesta hasta que exista un hecho que haga de “detonante o desencadenante” y la exteriorice primero a través de situaciones que repetimos sin darnos cuenta (Patrones Tóxicos) y que luego acabe finalmente por enfermarnos, en muchos casos causando la muerte.

La parte del organismo que se ve afectada, habla siempre de forma clara sobre la emoción que se encuentra oculta.

No olvidemos que como Seres Humanos, biológicamente estamos diseñados (por decirlo de alguna forma) para preservar la especie, por lo tanto traemos como un “chip” que en determinado momento activa un alerta para la “Supervivencia”, que es nuestra finalidad más preponderante, arcaica, potente e instintiva.

Con lo cual una enfermedad, no es más que un recurso del organismo para alertarnos de que algo no anda bien y más que un problema, es una enorme oportunidad de “sanar” algo que por mucho tiempo ha estado haciendo mella en nosotros.

Es por eso que el término “Enfermedad incurable” se define por si sólo: In (adentro) Curable (posible de sanar), es decir, la verdadera cura de una enfermedad, sólo es posible cuando estamos dispuestos a sanar desde adentro.

Desde mi experiencia personal y de lo que he ido experimentado a través de todas mis sesiones, nuestra atención, nuestras creencias, nuestros pensamientos y el poder de las emociones, sumado al efecto Placebo/Nocebo implícito en nuestra vida diaria a través de: medicinas, tratamientos, impacto de los medios, como reaccionamos ante los acontecimientos que se nos presentan, nuestras creencias y lo que creemos que nos limita, es lo que realmente nos enferma, primero emocionalmente y luego físicamente.

Os recomiendo leer de nuevo este artículo, donde os doy claves para aprender a desarrollar una verdadera Farmacia Interior Haz click 

Las enfermedades y el duelo

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Muchas veces el síntoma y la enfermedad, logran en nuestro cuerpo el mismo efecto que tiene la fiebre en nosotros, es decir, una vez que nos sube la temperatura del cuerpo, nuestro objetivo jamás debería ser el de eliminar la Fiebre, sino tratar de controlarla para que no sobrepase los 40 grados, ya que en realidad la única finalidad de este mecanismo que activa nuestro propio sistema, es el de lograr que todo el metabolismo se intensifique, de tal forma que pueda quemar todas las toxinas, virus, bacterias o todo tipo de desecho metabólico que ensucian nuestro medio interno, con lo que la Fiebre en realidad, no sólo está acelerando el proceso de curación, sino que a su vez nos está sanando.

Lo que hay que analizar es lo que la enfermedad viene a decirnos, ya que cada trastorno, molestia o síntoma, posee una necesidad no cubierta y nuestro trabajo debería ser el de descubrir las pautas mentales causantes de ellas, las cuales muchas veces suelen ser: el resentimiento, la rabia, la tristeza, los juicios o críticas, la auto-crítica, la culpa, los problemas afectivos, la agresividad sin canalizar, problemas sexuales, frustraciones y todo tipo de pensamiento negativo represado por mucho tiempo.

Os doy algunos ejemplos desde lo que nos es revelado desde nuestro inconsciente (que es siempre el punto de partida del trabajo que realizo) y su emoción oculta:

Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol. Las migrañas con las retenciones sexuales.

Los ojos como conjunto son de carácter masculino, pero también simboliza lo que no queremos ver. El ojo derecho es el intelectual, el racional. El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.

Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada.

La garganta es el canal de expresión y de creatividad. Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada. También habría que analizar aquellas cosas que nos guardamos y no decimos. Así como la Tos, es lo que “ladramos” al mundo y palabras que no hemos podido decir.

Las manos son el símbolo de la elección. La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe. La izquierda es la intuitiva. También simboliza el trabajo y todo lo relativo a lo laboral.

Las uñas son nuestras defensas simbólicas y las mordemos cuando la rabia inconsciente se esconde para no hacer daño (evitar arañar algo o a alguien).

En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado en forma de “cargas”:

-En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres). También puede según el caso, simbolizar temas económicos.

-En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol)

-En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos).

Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia, la ansiedad y a todo aquello que no sabemos “digerir”.

La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres. El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.

Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad ante la vida, nuestra adolescencia. Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas. Muchas veces está relacionada a la madre real o simbólica (derecha) o del miedo sobre qué rumbo tomar (izquierda).

Psoriasis La piel se convierte en nuestro muro, nuestra coraza y se defiende protegiéndose. Detrás de toda defensa hay miedo a ser heridos. Cuanto más robusta es la coraza, más endebles somos, más sensibilidad y más miedos escondidos. Sólo se puede romper aquello que es duro o rígido, con lo cual, mientras más dureza, más frágiles somos, aunque parezca lo contrario.

El cáncer puede manifestarse si por ejemplo sufriste una herida grave en tu infancia (de uno de los padres o de los dos) y has tenido que vivirla en aislamiento, o bien porque sea heredado de la memoria ancestral del clan familiar. Las heridas emocionales importantes que pueden causar enfermedades tan graves como el cáncer son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Lo que sin duda esta enfermedad nos viene a decir, es que es la mayor carga de desvalorización que se puede experimentar en la vida. El cáncer está principalmente ligado a emociones inhibidas, profundo resentimiento a veces muy viejo, con relación a algo o una situación que te perturba aún hoy y frente a la cual nunca te has atrevido a expresar tus sentimientos profundos.

Veamos en casos específicos, cuáles suelen ser las emociones desencadenantes de esta enfermedad:

Cáncer en la boca: al ser la piel la línea de demarcación entre el exterior y tu interior, la boca, en sí, es la puerta de entrada, el vestíbulo entre lo que entra (aire, alimento, líquido) y lo que sale de ella (aire, palabras transportando las emociones). Si sufres cáncer en la boca, debes revisar en tu interior si no sueles alimentar sentimientos de destrucción hacia una o varias personas. Debes dejar de desearle el mal a quien no quieres, expresar sentimientos de amor a los que te rodean y empezar a dejar entrar en ti el cariño de tus seres queridos.

Cáncer en los huesos: Vamos a comenzar esta explicación con la aclaración de lo que es simbólicamente. Los huesos siempre representarán el apoyo que recibimos de nuestra familia. El soporte que nosotros percibimos tener de nuestra familia. Sus palabras de aliento, su confianza en nosotros, su presencia en nuestra vida como impulsores o acompañantes en nuestros logros. El cáncer en los huesos, únicamente es el indicador, de que yo he vivido un grave, impactante, doloroso o traumático conflicto emocional de DESVALORIZACIÓN pero ya lo he resuelto. Un cáncer de huesos, es la etapa de reparación de dicho conflicto emocional. En el momento en que yo acepto lo ocurrido, perdono, me libero y me decido por fin a continuar con mi vida. Una vez que yo he superado esa DESVALORIZACIÓN, inmediatamente mi cerebro enviará la orden de reparar el hueso dañado. Esto básicamente funciona de esta manera en casi todas las enfermedades, pero sigamos matizando.

¿Qué pasa entonces?

Que no hay nada más doloroso para el cuerpo humano, que un hueso dañado regenerándose.

Comienza entonces un aumento y multiplicación de células en el área afectada, que funcionan como tejido óseo nuevo, como costra, como callo de fractura. Y produce tanto dolor, que nos obliga a acudir al médico con molestias constantes. Es ahí, justo en ese momento que somos diagnosticados como pacientes de cáncer de huesos, cuando lo que realmente está ocurriendo, es que dicha multiplicación celular únicamente indica que “estoy sanado mi hueso” luego de haberlo dañado con una emoción mal gestionada de DESVALORIZACIÓN. Obviamente y a orden del cerebro, nuestro hueso comienza a presentar edemas, inflamación y el dolor es muy fuerte, muchas veces difíciles de soportar. Pero lo que suele ocurrir es que tomamos dicho diagnóstico de “cáncer en los huesos”, como una causa inminente de muerte (de forma inconsciente), porque dicho miedo, lo único que provocará es dañar nuestros pulmones (miedo a morir) y ocasionará que además, nos diagnostiquen una “metástasis de pulmón”, un cáncer de pulmón que terminará derrumbándonos totalmente o degenere en otro tipo de cáncer y pasemos de un cáncer a otro. Cada caso debe ser analizado de forma individual y no como un manual de respuestas básicas según que órgano este dañado, pero basándome en este ejemplo, es lo que suele pasar.

Tenemos que estar muy conscientes, de que la mayoría de los cánceres, son únicamente “etapas de recuperación” de los órganos y tejidos, luego de haber superado exitosamente un conflicto emocional. Por lo tanto, y ante la presencia de dolores o molestias, lo único que debemos hacer es buscar aquellos medicamentos que nos ayuden a controlar el dolor o la inflamación para darle tiempo al cerebro, de que regenere los tejidos y órganos dañados por nuestro conflicto emocional.

La enfermedad y el duelo

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Cáncer de pulmón los pulmones están vinculados con tu capacidad de vivir. Si sufres cáncer en el pulmón, es posible que tengas un gran miedo a morir. Hay una situación en tu vida que te genera una sensación de asfixia y temes por tu vida. Este tipo de cáncer también puede darse después de un divorcio, separación, la muerte de un ser querido o por ejemplo la pérdida de un empleo que era muy importante para ti. La pérdida de todo aquello que pueda configurarse como una “razón de vivir” puede ser una causa para que este tipo de cáncer se desarrolle.

Cáncer de útero el cuello del útero y el útero representa la feminidad, la matriz original y el hogar materno. Si sufres este tipo de cáncer, probablemente hayas tenido algún conflicto relacionado a tu sexualidad, a tu relación con tu madre o a tu rol como madre si es que lo eres. Este tipo de cáncer está profundamente ligado a los principios del hogar, a tus actitudes y tus comportamientos con relación a éste. Debes aceptar con otra mirada el hogar que te pertenece y perdonar las heridas del pasado para construir relaciones sanas en el futuro.

Cáncer de estómago en este tipo de cáncer, existe una situación o un recuerdo que eres incapaz de digerir. Esa situación “que no pasa” la vives de un modo muy intenso y muy fuerte. Es posible que sientas rencor hacia algún daño que te hayan hecho y no puedas superarlo.

Sólo puedes ganarle a cualquier enfermedad que padezcas (sobre todo al cáncer) si sueltas tu ira y tu rencor para sustituirlo por aceptación y perdón.

Como os digo siempre en mis consultas, independientemente de la enfermedad o los órganos afectados, cada persona es un mundo y cada quien gestiona una misma emoción de forma diferente y es justo “esa forma” en la que nos afecta y que tenemos que encontrar en nuestro inconsciente, para que una vez que logremos integrarla, sepamos gestionar el resto de las situaciones que se nos presenten, de manera que deje de crear “efectos secundarios” en nosotros y acaben por desaparecer.

Ahora hablemos del efecto colateral de las enfermedades y su consecuencia más grave: La muerte y cómo sobrellevar EL DUELO.

Duelo

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EL DUELO

Se define como el conjunto de manifestaciones fisiológicas, intelectuales, emocionales, conductuales y espirituales que se manifiestan como consecuencia y a partir de una pérdida. En ninguna otra situación de nuestra vida, experimentamos tantas emociones juntas como en un duelo, el dolor producido es simplemente indescriptible: es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad) y muchas veces nos descoloca, social (duele la sociedad y su forma de ser) ya que nos replanteamos cosas, familiar (nos duele el dolor de otros) y sufrimos mucho por los nuestros y espiritual (duele el alma)

¡Y duele mucho!

Muchos creen que en el duelo hay que dejar pasar el tiempo (que todo lo cura) sin hacer nada y que consideremos el sufrimiento como propio, exclusivo y no compartible (sufrimos solos y más que otros). Otros creen que es un continuo lamento, dejando que se acomode en nuestras vidas y que creemos una vida eternamente infeliz a partir de aquí lamentándonos por los rincones, o que el duelo es para olvidar y para dejar de amar al ser querido muerto, de aquí aquellos que parece que no pasa nada o no sufren.

FINALIDAD DEL DUELO

La finalidad de un duelo es dar expresión y cause sano a esos sentimientos que afloran, serenar el sufrimiento dominando la pena de la separación, aceptar la realidad de la muerte y amar con un nuevo lenguaje de amor al fallecido.

Siempre sugiero a mis clientes algunas técnicas para procesar el Duelo, pero la mayoría de ellas deben ser acompañadas con un trabajo paralelo que nos ayude a remover lo que albergamos de forma inconsciente, para que el trabajo tenga un efecto desde la raíz y podamos verdaderamente soltar, con lo que en este artículo únicamente me centraré en lo que es el duelo y sus fases.

el duelo

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ETAPAS DEL DUELO (según Elisabeth Kübler-Ross)

Quienes atravesamos por un proceso de duelo, transitamos por una serie de etapas o vivencias comunes, aunque cada una se caracteriza por una amplia variedad de respuestas humanas. Las reacciones que se presentan en cada una de las etapas son totalmente normales y esperables.

PRIMERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGACIÓN

Cuando una persona se entera de la enfermedad terminal o muerte de un ser querido, su primera reacción es negar la realidad de esta noticia devastadora. La negación consiste en el rechazo consciente o inconsciente de los hechos o la realidad de la situación. Este mecanismo de defensa busca amortiguar el shock que produce la nueva realidad para sólo dejar entrar en nosotros el dolor que estamos preparados para soportar. Se trata de una respuesta temporal que nos paraliza y nos hace escondernos de los hechos. La frase que podría resumir la esencia de esta etapa es “Esto no me puede estar pasando a mí”.

En este primer momento, el mundo pierde sentido y nos abruma. Nos preguntamos cómo podemos seguir adelante. No es que estemos negando que la muerte o la pérdida se hayan producido sino que nos invade un sentimiento de incredulidad de que la persona que amamos no la veremos nunca más. Los sentimientos de esta etapa nos protegen brindando a nuestro cuerpo y mente un poco de tiempo para adaptarse a esta nueva realidad sin la persona fallecida. Luego el doliente comienza a sentirse como si lentamente estuviera despertando, recordando lo sucedido progresivamente.

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SEGUNDA ETAPA DEL DUELO: LA IRA

Cuando ya no es posible ocultar o negar esta muerte comienza a surgir la realidad de la pérdida y su consecuente dolor.

Si bien los sentimientos de enojo estarán presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, es en esta etapa donde la ira toma el protagonismo dirigiéndose este enojo al ser querido fallecido, a nosotros mismos, a amigos, familiares, objetos inanimados e inclusive a personas extrañas. Se siente un resentimiento hacia la persona que nos ha dejado causando un inmenso dolor en nosotros, pero este enojo se vive con culpa haciéndonos sentir más enojados aún. La frase que podría contener la esencia de esta etapa es “¿Por qué yo? ¡No es justo!”, “¿Cómo puede sucederme esto a mí?”

Puedes preguntarte, “¿Dónde ha estado Dios cuando me sucedía esto?”. De acuerdo a la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, es importante que los familiares y amigos del doliente dejen que éste exprese libremente su ira sin juzgarlo o reprenderlo ya que este enojo no sólo es temporal, sino que principalmente necesario. Debajo de esta ira ilimitada se encuentra el dolor producido por esta pérdida. Si somos capaces de identificar esta ira y expresarla sin temores podremos comprender que ella es parte del proceso de curación.

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TERCERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGOCIACIÓN

En esta etapa surge la esperanza de que se puede posponer o retrasar la muerte de la persona moribunda.

La etapa de negociación puede ocurrir antes de la pérdida, en caso de tener a una familiar con enfermedad terminal, o bien después de la muerte para intentar negociar el dolor que produce esta distancia. En secreto el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su ser querido fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Este mecanismo de defensa para protegerse de la dolorosa realidad no suele ofrecer una solución sostenible en el tiempo y puede conducir al remordimiento y la culpa interfiriendo con la curación.

Se desea volver a la vida que se tenía antes de que muriera el ser querido y que éste vuelva a nosotros. Se concentra gran parte del tiempo en lo que el doliente u otras personas podrían haber hecho diferente para evitar esta muerte. Las intenciones de volver el tiempo atrás es un deseo frecuente en esta etapa para así haber reconocido a tiempo la enfermedad o evitar que el accidente sucediera. La frase que resume esta etapa es “¿Qué hubiera sucedido si…?” Nos quedamos en el pasado para intentar negociar nuestra salida de la herida mientras pensamos en lo maravillosa que sería la vida si éste ser querido estuviera con nosotros.

Esta fase del duelo suele ser la más breve de todas las etapas ya que se trata del último esfuerzo para encontrar alguna manera de aliviar el dolor por lo que supone un trabajo agotador para la mente y el cuerpo al tener que lidiar con pensamientos y fantasías que no coinciden con la realidad actual. Por eso es importante conectarse con las personas y actividades del presente siguiendo una rutina que le brinde a tu mente la comodidad de realizar tareas regulares.

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CUARTA ETAPA DEL DUELO: LA DEPRESIÓN

En esta cuarta etapa el doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que se rechaza la visita de seres queridos.

Se siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendrá. Sentimos que nos preocupamos mucho por cosas que no tienen demasiada importancia mientras que levantarse cada día de la cama se siente como una tarea realmente complicada. Estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situación. La frase que contiene la esencia de esta etapa es “Extraño a mi ser querido, ¿por qué seguir?”

En esta etapa la atención del doliente se vuelve al presente surgiendo sentimientos de vacío y profundo dolor. Se suele mostrar impaciente ante tanto sufrimiento sintiendo un agotamiento físico y mental que lo lleva a dormir largas horas o al insomnio. Además, la irritabilidad y la impotencia toman un gran protagonismo ya que durante esta etapa se enfrenta a la irreversibilidad de la muerte.

Si bien el doliente siente que esta etapa durará por siempre, es importante considerar que la depresión de este proceso de duelo no es sinónimo de enfermedad mental, sino que se trata de una respuesta adecuada a una gran pérdida por lo que las emociones de la depresión deben ser experimentadas para sanar. Sé paciente contigo mismo y recuerda que sentir esta depresión es la manera de salir de ella.

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QUINTA ETAPA DEL DUELO: LA ACEPTACIÓN

Es el momento en donde hacemos las paces con esta pérdida permitiéndonos una oportunidad de vivir a pesar de la ausencia del ser querido.

El doliente llega a un acuerdo con este acontecimiento trágico gracias a la experiencia de la depresión. Esta etapa no significa que estamos de acuerdo con esta muerte, sino que la pérdida siempre será una parte de nosotros. Este proceso nos permite reflexionar sobre el sentido de la vida, así como lo que queremos de la vida a partir de ahora. La frase que resume la esencia de esta etapa es “Todo va a estar bien”.

Esta etapa consiste en aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente por lo que debemos comprender que esta nueva realidad que vivimos sin él será nuestra realidad permanente de ahora en adelante. Se trata de aprender a convivir con esta pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos. Comenzamos a depositar nuestras energías en nuestras amistades y en nosotros mismos estableciendo una relación distinta con la persona fallecida.

En esta etapa, la muerte no es percibida como un “castigo” sino como parte de la vida y aprendemos a convivir con ella.

*Elisabeth Kübler-Ross (Zurich 1926 – Arizona 2004)

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FORMAS DE SUPERAR UN DUELO

LLORAR: es humano y es una reacción normal ante la muerte de un ser amado. Así que llora todo lo que puedas, no te contengas ya que llorar es una forma de drenar y de limpiar el alma.

HABLAR: es una forma de desahogarse y compartir nuestros sentimientos, nuestros estados de ánimo. Apóyate en la gente que te quiere y permítete desahogarte. No olvides que no dejas de ser un SER Humano.

CONVERSAR CON OTROS QUE HAN VIVIDO UNA EXPERIENCIA ASI: acercarse a un grupo de ayuda puede aliviar en gran medida nuestro dolor, al escuchar a otros como sobreviven su pérdida, se genera una esperanza que te causará alivio y te dará otros enfoques que quizá no habías considerado antes.

RECONOCER LA PERDIDA: admitir la perdida nos permitirá avanzar en la aceptación.

ESCRIBIR LO QUE SE SIENTE: nos permite esclarecer nuestros propios sentimientos y las emociones, además de ayudarnos a soltar.

CULTIVAR EL AFECTO Y EL AMOR MUTUO EN LA PAREJA: mantener comunicación con el cónyuge o pareja, te ayudará a sentirte apoyado y querido en momentos tan difíciles que son imposibles de transitar solos.

RESPETAR EL DOLOR DEL CÓNYUGE: Se debe evitar la crítica ante el dolor de nuestra pareja.

CONSULTAR A UN PROFESIONAL: llegado un momento en el que nos cueste superar la perdida, es importante asistir a un Psicólogo o profesional, para recibir la orientación y el consejo adecuado.

EVITAR TOMAR RESPONSABILIDADES O DECISIONES IMPORTANTES: Aplazar las decisiones importantes como cambiar de casa, vender las cosas o cambiar de trabajo.

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Lo más importante para superar un duelo, es no permanecer aislados, ya que lo único que se logra es acumular más dolor. Debes cuanto antes reanudar tus actividades cotidianas, respetando tus tiempos, pero integrándote al mundo real lo antes posible.

Tampoco debes aislarte de las personas que te quieren, ya que ellos también sufren viéndote sufrir y la impotencia que se siente el que no les permitas estar contigo, sólo crea más dolor, separación, ansiedad e impotencia.

No te olvides que no eres el único que sufre, el resto de los familiares, tu pareja o todas las personas que te conocen y que te aprecian también sienten dolor, así que no los excluyas y utilízalos como el arma más potente y más real que tienes para salir de este terrible dolor.

Y lo más importante, como seres conscientes y espirituales que somos (o que vamos en vías de serlo) no debemos olvidar que existe algo llamado “Libre Alberdrío” y que cada alma elige sus propias experiencias y el por qué las transita, así como el momento de su partida. Con lo que nuestro trabajo desde el “amor infinito”, tiene que ser aceptar que si las circunstancias han sido de esa manera, hay un fin más grande para ello, que tiene que ver con la evolución del alma tanto de la persona que hemos perdido, como la de todas las personas que impacta directa o indirectamente, que incide sin duda alguna, en su propio bien y crecimiento personal.

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Dedico con mucho amor este articulo a todas las personas que recientemente atraviesan enfermedades complicadas o que han perdido a alguien importante en sus vidas, en especial a mi hermana de alma Carmen y a Edu, personas que adoro y que sé, que superarán muy pronto lo mucho que están sufriendo en este momento.

Como siempre, os quiero con toda mi SER, nos leemos muy pronto desde una nueva y muy interactiva plataforma que espero que os guste 🙂

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Comments on LA ENFERMEDAD Y EL DUELO

  1. María Alejandra

    Hola! He leído varios artículos del blog…El de llamas gemelas y este me han calado profundamente… Ya que descubrí gracias a este blog que encontré mi llama gemela… Y además hace un mes que trascendió a otro plano… Me gustaría compartir nuestra historia!! Nos conocimos hace más de 6 años… El.. mucho mayor que yo (35 años) tenia una pareja entonces… Yo, terminando mi carrera universitaria, también con pareja.. cuando lo vi por primera vez pensé que había conocido a un ser de otro planeta. Luego no volvimos a vernos… Yo terminé mis estudios y paralelo siempre trabajé mi espíritu (meditaciones, tai Chi, acupuntura…) Fue entonces cuando me di cuenta que el ciclo con chico con el que estaba definitivamente había caducado, sin embargo, fue una relación muy complicada para mi… Porque hubo mucho maltrato psicológico y emocional… una vez decidí dejarlo, empecé a tener experiencias A través de sueños.. donde un ser llegaba de una gran luna(o al menos así lo vi) y me rescataba…. Me tomó en sus brazos y me sacaba del fondo de una laguna oscura…. Cuando lo mire pude sentir una emoción y vibración que recorrió por todos mis chakras (incluso siendo un sueño podía recordarlo y sentirlo en mi cuerpo físico). Tuve varios sueños luego de ese donde tuvimos encuentros íntimos… Algo simplemente sublime e inexplicable… Con palabras es imposible describir…. Fue entonces cuando se volvió a dar nuestro encuentro en el plano físico.. él era médico cirujano, homeópata, maestro Reiki, naturopata y era especialista en hipnosis médica y acupuntura…Con un don de sanación simplemente maravilloso! El dia antes de ir a su consulta soñé con él tal como era en el plano físico y soñé que el lograba sanar mi cuerpo y encender la luz de mi interior para proyectarla a través de mis ojos.. Yo acudí a el para mejorar mi salud… Y al terminar mi consulta.. en agradecimiento le di un abrazo… Y con solo un abrazo… Nuestros cuerpos vibraron de tal forma que el me miró a los ojos y solo me dijo: te encontré…
    Desde ese momento nuestra vida cambió.. tuvimos conexión telepática y más… Éramos capaces de sentir y vivir lo que el otro sentía o vivía.. a tal punto de anticiparnos a la necesidad del otro. El legalmente era casado y, aunque para mi en principio ese detalle, junto con las posibles reacciones de mi familia (por el tema de la edad y de su condición de estar casado) al principio me perturbaron y confundieron.. el respeto mi tiempo hasta que decidí fluir y vivir esa experiencia… Me entregué por completo… Y lo demás lo deje en manos del universo! Su esposa estaba en condiciones mentales muy degenerativas y no teniendo más familiares, el decide internarla en una clínica de cuidados especiales.. y fue cuando tuvimos la oportunidad de que los milagros se manifestaran..Siendo diagnosticado con problemas de fertilidad y con incapacidad para tener bebés.. también en sueños se nos anuncio la llegada de nuestra niña..Y tuvimos una hermosa niña juntos… Vivimos momentos mágicos… Pero hace un mes… Y, aunque fui también advertida por sueños meses antes.. no hice caso.. el tuvo un accidente y falleció… Aún lo siento en mi corazón… No ha sido fácil… Aún cuando ya no está físicamente..Lo escucho cantandome como lo hacía y sueño con el aunque nuestros encuentros son en naves espaciales o escenarios que no son de este mundo.. son tan reales que al abrir mis ojos pareciera que lo fuera a ver… Mi niña de tres años también despierta (causalmente cuando tengo esas experiencias) y me habla de él y lo busca como si lo hubiera visto hace minutos. Para mi fue duro pues fui yo quien encontré su cuerpo ya sin vida… Aún mi corazón sufre su partida a la vez que comprendo que ya era algo que veníamos sintiendo ambos… Meses antes el me preparaba para su partida planteándome el escenario… Diciéndome y hablándome de cuando ya no estuviera físicamente… En fin…
    Esto es en resumen lo que he vivido… Siento que necesito ayuda en este proceso de duelo y sobre todo a canalizarlo con mi niña.
    Esta demás mencionar todo el aprendizaje y la sanación que juntos hicimos porque tuve el honor de aprender y trabajar con el…
    Gracias por leerme y de ante mano gracias miles por responder.. miles de bendiciones

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