¿Qué son o que se consideran relaciones tóxicas?

Si en tu relación personal o de pareja te sientes manipulado, utilizas o sientes sentimientos de culpa, sarcasmo, ironía o si sientes que no mereces el trato que recibes, bien sea con tu pareja, amigos, trabajo o familia, pero no acabas de poner fin a esta situación o relación, entonces estás “enganchado” a una relación tóxica.

En definitiva, las relaciones tóxicas  son todas aquellas relaciones, que de una u otra manera, generan un enganche emocional “insano”.

Se trata de una relación donde una o ambas partes sufren, más que gozan, por el hecho de estar juntos. Los miembros se ven sometidos a un gran desgaste emocional con el objetivo de convencerse a ellos mismos que pueden salvar esta unión, pero por el contrario, acaban lastimándose física, emocional o psíquicamente.

Esto no es más que una dependencia tóxica a una persona o situación, en la que se ejercen roles de víctima-victimario,  a veces intercambiándolas entre sí.

Una de las características básicas de este comportamiento, es el hecho de que nunca se reconoce de forma consciente el papel que se está jugando y las implicaciones emocionales de esta conducta, siendo ésta muchas veces, un patrón reiterado o repetitivo en muchas de nuestras relaciones cotidianas, pasadas o presentes, que suele replicarse también en otros ámbitos de nuestra vida.

Este tipo de actitud no es más que el reflejo o expresión de la relación destructiva que se tiene con uno mism@ o con nuestro entorno, dicho de otra manera, entrego “mi poder” a otro, permitiendo que nuestro estado de ánimo dependa de lo que la otra persona diga o haga, olvidando nuestras propias necesidades básicas.

No olvidemos nunca que el hilo conductor de estas relaciones es el “apego”.

La base fundamental de todo esto (cuanto menos en la mayoría de los casos), es la búsqueda de reconocimiento y atención. Es por eso que el sentimiento que más se maneja en una relación así, es el de sentirse herido cuando no se recibe tanto como se da.

Esto está íntimamente ligado a patrones familiares o situaciones no resueltas y es ahí donde se debe poner especial atención para posteriormente poderlo trabajar.

Es por eso que debemos tener cuidado con lo que “decimos” que queremos y lo que verdaderamente hacemos, porque ese será el verdadero mensaje que estaremos lanzando al universo y por ende, por donde se moverá la energía de lo que atraemos. Debemos ser consecuentes con nuestros pensamientos y acciones, para que los resultados no carezcan de congruencia.

Por ejemplo: ¿Por qué decimos que queremos una relación estable y acabamos con un ligue de una noche, una relación tormentosa, con una persona que pasa de nosotros, con alguien que nos envía mensajes ambivalentes o una que nunca termina de comprometerse?

Simplemente porque al final esto está ligado a lo que creemos inconscientemente (o mejor dicho), creamos inconscientemente de lo que pensamos que nosotros mismos merecemos.

El entender esto, puede ser una bofetada sin guantes para muchos de nosotros, pero la única manera de resolver esto, es estando conscientes de lo que nos está ocurriendo y obligarnos a trabajar en los patrones de conducta que estamos repitiendo de situaciones pasadas “no resueltas”, pero sobretodo enfocar nuestra atención en trabajar nuestro amor por nosotros mismos.

Cuando amamos desde el “enganche emocional”, entregamos la responsabilidad y nuestro poder a la otra persona para que nos haga feliz, nos convertimos en carga y perdemos la libertad de “crear” sin dependencia, de una forma sana y positiva.

Una de las tareas más importantes al experimentar relaciones tóxicas, es aprender a ser “emocionalmente independientes”, para poder reconocer “mi valía” y así obtener lo que merezco.

NUESTRA FELICIDAD NO DEPENDE DE OTROS, SINO DE NOSOTROS MISMOS!!!

¿Cómo saber si estoy frente a una relación tóxica o enganchado emocionalmente?

  • Miedo o preocupación a expresarme libremente.
  • Pesa más la ansiedad o la tristeza que la felicidad o la paz.
  • Desconfías de tu pareja.
  • Tus estados de ánimo dependen de como esté tu relación.
  • Experimentas muchos momentos de rabia o desesperación.
  • Eres abusado verbal, física o sexualmente.
  • Das más de lo que recibes.
  • Tu relación está basada en una guerra de poderes.
  • Las discusiones o confrontaciones son más frecuentes que el diálogo o el ánimo a la resolución de problemas.
  • Para que tu relación esté en armonía, debes siempre ceder o anteponer tus propios intereses o deseos.
  • Sólo obtienes atención de tu pareja cuando pasas de él/ella o la relación amenaza con romperse.
  • Los objetivos son siempre logrados a través de la manipulación emocional o victimismo (de una o de las dos partes).
  • Simplemente no puedes Ser tú en toda tu esencia.

Lo más importante de todo esto, es saber identificar bien que la relación que tienes o que la manera de relacionarte con otros no es la más sana y buscar el hecho que te llevó a experimentarla.

Ninguna relación viene al “azar”. Todas tienen un propósito superior, cuya misión es “afectar” al otro ser y a nosotros mismos, para “aprender” lecciones que serán determinantes para hacer lo que vinimos a “Ser” en este plano, es por eso que atraemos lo que necesitamos experimentar para nuestro crecimiento espiritual.

¿Cómo gestionar una relación así?

Trabajando la autoestima, estableciendo límites al malestar y aprendiendo a comunicarse asertivamente. Debemos aprender a “Pedir” lo que queremos, pero sobretodo, a ACTUAR EN CONSECUENCIA!.

Una cosa está clara, el amor no es malestar, ni dependencia, ni miedo, es libertad y satisfacción. Si no sentimos eso, entonces no es amor.

Os dejo un pequeño extracto del Blog de Paulo Coehlo que es bastante esclarecedor:

“Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón.

Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Deja de ser quien eras, y transformarte en el que ERES”..

Paulo Coelho

En nuestro próximo artículo…CERRANDO CICLOS!

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Comments on RELACIONES TÓXICAS  Y ENGANCHES EMOCIONALES

  1. Muchísimas gracias por tus palabras, me has dado herramientas para afrontar lo que tengo delante de mis ojos…ha sido una clara evidencia para mi, mil gracias 🙂 🙂 :):-D:-D@):-@):-<3<3:-*:-*

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